En efecto, nos encontramos en Otoño pero hoy podríamos estar hablando de primavera catalana o de revolución de no sé que color. Haría falta alguna plaza emblemática donde escenificar el consabido reality, amplificado hasta la nausea por la CNN, pongo por caso y otros altavoces mediáticos. A continuación tendríamos posicionamientos más o menos discretos de la UE, ONU, OSCE, USA y quién sabe que otros poderes, auspiciando el jaleo. En ese caso la primavera catalana aunque en Otoño pasaría a ser de colores como cantara Joan Baez cuando decía de colores se tiñan los campos en la primavera. Entonces, SI, Artur Mas pasaría de villano a campeón de las libertades. Para que todo esto aconteciera, claro está, habría de darse una sola premisa inexcusable, que fuera interés de las potencias desestabilizar al Estado Español. O en otros términos, que los imperativos de la GEOPOLÍTICA lo dictasen. Por eso el filisteismo de tanto biempensante de la paleta multicolor y del sarampión primaveral en la arena internacional me den algo de repelús. En conclusión, no todos los pueblos son medidos igual y los catalanes se quedan sin Primavera en Otoño.
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