jueves, 26 de junio de 2014

Evocación brumosa

En horas de alta madrugada fui transportado por un mal viento a una noche de galerna de hace más de treinta años. Ascendía mi particular Gólgota de todo un día de libaciones, probablemente iniciadas en la Viuda, en amena varia compaña aunque no santa, procedente del Almas Perdidas con escala para reponer en el Bayona. Cuando más arreciaba la tormenta y descargaba el aguacero alcanzamos el Paseo de Alfonso, justo al pie del Olivo, emblema de la ciudad. Por detrás de las Islas Cíes, la galerna encendía pirotecnia, cual si de los festejos de la villa marinera de Bouzas se tratase. Era esa hora vacilante en que día y noche se confunden de no ser porque aquella noche estaba llamada a no amanecer para alguno. Tras despedirme , a mi espalda,  un golpe seco me volvió a la consciencia, no giré la cabeza, al momento desperté con la sensación espesa de la resaca de un mal sueño.

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